50 años del Apolo 16: el principio del fin

Apollo 16 Lands in the Lunar Highlands (NASA Goddard) – YouTube

Y llegó 1972. El triste año en el que el Programa Apolo y la aventura humana de exploración de la Luna terminarían sin remedio y sin solución de continuidad. Al menos, en los cincuenta años posteriores.

Quedaban por cumplir las dos últimas misiones y el listón dejado por el Apolo 15 en julio de 1971 estaba muy alto, por lo que NASA no iba a arriesgar más con el Apolo 16. Eso sí, la penúltima misión sería también del tipo J, como la del 15, y el módulo lunar depositaría de nuevo en la superficie de Selene a otro Rover (LRV en sus siglas en inglés), con el fin de continuar con la exploración científica de nuestro satélite.

Lanzamiento del Apolo 16 (AP16-S72-35345) - NASA
Lanzamiento del Apolo 16 (AP16-S72-35345) – NASA

El viaje del Apolo 16 comenzó el 16 de abril, cuando el lanzador Saturno V despegaba desde la rampa A del Complejo 39 del Centro Espacial Kennedy (Florida). A parte del equipamiento habitual y del Rover lunar (ligeramente modificado puesto que se habían mejorado los cinturones de seguridad para los astronautas), el cohete portaba un satélite que iba a ser puesto en órbita lunar cuando llegase el momento.

LA TRIPULACIÓN Y LAS NAVES

Para efectuar el quinto aterrizaje en la Luna, NASA seleccionó, como comandante, al ya muy experimentado y veterano astronauta John Young, de la Armada estadounidense. Junto a él irían Charles Duke, como piloto del módulo lunar y miembro del Ejército del aire norteamericano, y Thomas “Ken” Mattingly, miembro de la Armada norteamericana y piloto del módulo de mando. Duke, con 36 años, fue (y sigue siendo) la persona más joven de las doce que han pisado la Luna.

Tripulación del Apolo 16 con el Rover lunar, de izquierda a derecha: Duke, Young y Mattingly (AP16-KSC-72PC-133) - NASA
Tripulación del Apolo 16 con el Rover lunar, de izquierda a derecha: Duke, Young y Mattingly (AP16-KSC-72PC-133) – NASA

El mítico John Young había participado ya en dos misiones del Programa Géminis y en la misión del Apolo 10 pero Duke y Mattingly eran novatos espaciales. Hay que recordar que Mattingly fue miembro de la tripulación principal del Apolo 13 pero fue sustituido por Jack Swigert cuando se le diagnosticó rubeola. Cincuenta años después, Charlie Duke y Ken Mattingly siguen con vida, pero John Young falleció desgraciadamente en 2018.

Módulo de mando del Apolo 16, Casper - US Space & Rocket Center.
Módulo de mando del Apolo 16, Casper – US Space & Rocket Center.

El cohete Saturno V fue designado como SA-511. Por otro lado, el módulo de mando y servicio (CSM en sus siglas en inglés) era el designado como CSM-113 y tenía el indicativo de llamada Casper, nombre dado en honor al fantasma de los dibujos animados. El módulo lunar, designado como LM-11, se le conocía como Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna. El módulo de mando está actualmente expuesto en el Museo conocido como U.S. Space & Rocket Center de Huntsville (Alabama).

LOS OBJETIVOS DE LA MISIÓN

El Apolo 16 tenía como misión el alunizar en un área de la Luna conocida como Tierras Altas o Montañas de Descartes. Se trataba de un lugar situado al sur del ecuador lunar y relativamente cercano a donde aterrizó el Apolo 11.

Una vez allí se deberían cumplir con los mismos objetivos principales que se marcaron para el Apolo 15, es decir:

  • Inspeccionar esa región lunar, realizando estudios y tomando muestras de materiales.
  • Colocar y activar sobre la superficie lunar los experimentos del paquete ALSEP (Apollo Lunar Surface Experiments Package).
  • Realizar experimentos y fotografías desde la órbita lunar.

CAMINO A LA LUNA

Como ocurriera en el Apolo 15, el lanzamiento y la Inyección Trans Lunar o TLI en sus siglas en inglés, transcurrió sin grandes sobresaltos. Solo reseñar una pequeña anécdota ocurrida durante el acoplamiento entre el módulo de mando y servicio y el módulo lunar cuando la tripulación observó unas partículas de color claro procedentes de la zona del LEM. Los resultados de la investigación posterior determinaron que esas partículas eran trozos de la pintura térmica y no suponían ningún riesgo para los astronautas o las operaciones a realizar en los siguientes días.

Casper, a la izquierda, orbitando la Luna visto desde el módulo lunar Orion (AS16-113-18288) - NASA
Casper, a la izquierda, orbitando la Luna visto desde el módulo lunar Orion (AS16-113-18288) – NASA

Todo parecía ir como se había planeado y el momento del descenso a la superficie lunar se acercaba. En la revolución número 12 los módulos se separaron, estando previsto que el módulo de mando y servicio realizara una maniobra para “circularizar” su órbita, sin embargo, se detectaron unas oscilaciones en un sistema secundario que controlaba la dirección del empuje del motor del sistema de propulsión de servicio y hubo que esperar casi seis horas hasta que los controladores dieran el permiso para continuar con la misión.  

EN LA LUNA, PRIMERA EVA

El 20 de abril, el módulo lunar Orión aterrizó en la Llanura de Descartes, entre 200 y 300 metros del lugar previsto y, debido a que el LEM había permanecido en órbita lunar seis horas más de lo previsto, se apagaron varios sistemas de Orión con el fin de conservar algo de energía eléctrica. Aquello hizo que la primera actividad extravehicular (EVA en sus siglas en inglés) se retrasase también para permitir que la tripulación tuviera su merecido período de descanso.

John Young saludando a la bandera mientras salta en la baja gravedad lunar (AS16-113-18339) - NASA
John Young saludando a la bandera mientras salta en la baja gravedad lunar (AS16-113-18339) – NASA

La primera actividad extravehicular duró poco más de 7 horas y 10 minutos. Recorrieron 4,2 km con el Rover lunar, conduciéndolo durante 43 minutos. En ese periodo, los astronautas recogieron 30 kg de muestras y rocas lunares. De esos 30 kilos, 11,7 corresponden a la mayor roca traída desde la Luna de todo el Programa Apolo. Esta roca, recogida por Charlie Duke, es conocida por el nombre de Gran Muley (o Big Muley en inglés), en honor a William «Bill» Muehlberger, jefe del equipo de geología en el Apolo 16.

La cobertura televisiva se retrasó hasta que se activaron los sistemas del LRV porque la antena orientable del módulo lunar, utilizada para la transmisión inicial de televisión en la superficie lunar, se bloqueó en uno de sus ejes y no pudo utilizarse.

Cámara / espectroscopio ultravioleta en primer plano (AS16-114-18439) - NASA
Cámara / espectroscopio ultravioleta en primer plano (AS16-114-18439) – NASA

En esta EVA se instaló el famoso telescopio dorado, uno de los nuevos experimentos que se probarían en la superficie lunar, aunque en realidad se trataba de una cámara o espectroscopio ultravioleta. Siendo la primera vez que se hacía algo así fuera de la Tierra.

El resto del ALSEP se instaló con éxito, pero el comandante Young tropezó accidentalmente con un cable, rompiéndolo, lo que provocó la inutilizando del experimento de flujo térmico. Posteriormente los ingenieros determinaron que se podía solucionar, pero los astronautas no lo pudieron hacer por falta de tiempo.

EVAs 2 y 3

Después de arrancar el Rover lunar, los dos astronautas se dirigieron hacia el sur-sureste a una zona cercana al cráter Cinco, en la ladera norte de Stone Mountain.

A continuación, los dos hombres intentaron arreglar el problema que arrastraba, ya desde la primera EVA, la tracción trasera del LRV y los nuevos problemas que habían surgido con los indicadores de alcance, rumbo y distancia.

John Young trabajando en la Luna, junto al Rover, en la estación 4 (AS16-110-17960) - NASA
John Young trabajando en la Luna, junto al Rover, en la estación 4 (AS16-110-17960) – NASA

Si aquello no fuera poco, cuando John Young volvió a entrar en el módulo lunar al término de la segunda EVA, se le rompió una parte de la antena de comunicaciones situada en su mochila. Dado que la radio de la mochila del comandante hacía de enlace con las comunicaciones del piloto del módulo lunar, el LEM y las estaciones de tierra, se decidió posteriormente que Young y Duke intercambiaran parte de sus mochilas para poder mantener esos enlaces de la mejor manera posible.

Charlie Duke junto al crater Plum, durante la primera EVA (AS16-114-18423) - NASA
Charlie Duke junto al crater Plum, durante la primera EVA (AS16-114-18423) – NASA

Esta segunda actividad extravehicular duró 7 horas y 23 minutos. La distancia recorrida con el Rover lunar fue de 11,3 km, conduciéndolo durante 1 hora y 31 minutos. Finalmente, se pudieron recoger 29 kg de muestras y rocas lunares.

La tercera y última EVA duró casi 5 horas y 40 minutos y no se reseñó nada especial. Los astronautas siguieron dedicándose a recoger rocas y muestras, 35 kg esta vez, y recorrieron otros 11 kilómetros en la hora y doce minutos que lo condujeron.

Las tres travesías realizadas por el Apolo 16 sobre la Luna (NASA/GSFC/ Arizona State University)
Las tres travesías realizadas por el Apolo 16 sobre la Luna (NASA/GSFC/ Arizona State University)

Por tanto, a modo de resumen, el tiempo total transcurrido fuera del LEM durante el Apolo 16 fue de 20 horas, 14 minutos y 14 segundos, la distancia total recorrida en el Rover lunar fue de 26,9 km, y se recogieron 95 kg de rocas. El punto más alejado del módulo lunar Orión en el que estuvieron los astronautas fue de 4,6 kilómetros.

OTRAS ANÉCDOTAS

Tampoco hay que olvidarse que, en la órbita lunar, Ken Mattingly, realizaba multitud de experimentos mientras sus dos compañeros se encontraban en la superficie. Se volvió a poner en órbita lunar otro subsatélite, como ocurriera en el Apolo 15, aunque, como no podía ser de otra manera en esta misión, con ciertos problemillas, lo que provocó que la vida útil del mismo fuera de mucho menos tiempo que lo planificado, perdiéndose el contacto con el subsatélite el 29 de mayo de ese mismo año, es decir, al cabo de poco más de un mes.

La quinta y penúltima misión tripulada a la superficie de la Luna terminaba y ya solo quedaba, por tanto, el regreso a la Tierra. En este blog hemos comentado, en otras ocasiones, varias anécdotas ocurridas durante esta misión, como por ejemplo la del famoso “Grand Prix” que realizó John Young con el Rover lunar durante la primera EVA, o los problemas que tuvo a nivel intestinal con ciertos gases, lo que alguno, aquí en España, pensó que se trataba, en realidad, de extraterrestres, o cuando Charlie Duke dejó una fotografía de su familia sobre la superficie lunar.

El "Grand Prix" del Apolo 16 (S72-36970) - NASA
El «Grand Prix» del Apolo 16 (S72-36970) – NASA

También hemos contado aquí la anécdota narrada por José Manuel Grandela en su libro, ocurrida durante el regreso del Apolo 16 a la Tierra, cuando se perdieron las comunicaciones entre los astronautas y Houston durante unos momentos y desde la estación de Fresnedillas (MAD en la jerga de NASA) se tuvo que intervenir para calmarlos. Esta anécdota también la recoge Jesús Sáez en su libro El gran salto al abismo, en el que se relata la vida de Carlos González.

RELOJES EN LA LUNA

Como siempre hago en los artículos que estoy escribiendo con motivo de los cincuenta años de las distintas misiones Apolo, dejo constancia también de los relojes (cronógrafos) que portaron los astronautas. En el Apolo 16, Young, Duke y Mattingly llevaron los relojes Omega Speedmaster reglamentarios, siendo Charles Duke el único que llevó dos unidades (uno dentro del traje espacial), por tanto, se llevaron cuatro “Speedys” en total.

Charlie Duke en la Luna. Se aprecia el Omega Speedmaster dañado en su muñeca (AS16-116-18718) - NASA
Charlie Duke en la Luna. Se aprecia el Omega Speedmaster dañado en su muñeca (AS16-116-18718) – NASA

Llegados a este punto, hay que reseñar también aquí una pequeña (y poco conocida) anécdota ocurrida con uno de los Speedmaster de Duke. El 23 de abril, durante la tercera EVA, se desprendió el cristal de hesalita de la caja del reloj. Este suceso fue descrito en el informe oficial de la misión (Mission Report) afirmando que “el cronógrafo del Apolo es un dispositivo de cronometraje secundario y no es crítico para el éxito de la misión o la seguridad de la tripulación. No hay planes para una acción correctiva”.

REGRESO A LA TIERRA

Finalmente, y como ocurriera también en el regreso a la Tierra desde la Luna del Apolo 15, el piloto del módulo de mando, Ken Mattingly, tuvo que salir de Casper para recoger unas cintas, con datos, películas y fotografías, situadas en la bahía de instrumentos científicos (Scientific Instrument Module o SIM) de un lateral exterior del módulo de servicio. A diferencia de lo que hizo Al Worden en el Apolo 15, Mattingly también aprovechó ese momento para realizar un experimento, durante diez minutos, con el fin de obtener datos sobre la respuesta microbiana al entorno espacial.

Placa conmemorativa del Apolo 16 dejada en la Luna junto a una de las patas del módulo lunar Orion (AS16-0377-s80-38705) - NASA.
Placa conmemorativa del Apolo 16 dejada en la Luna junto a una de las patas del módulo lunar Orion (AS16-0377-s80-38705) – NASA.

La reentrada y recuperación de los astronautas en el Océano Pacífico ocurrió sin problemas el 27 de abril, a unos 5 kilómetros y medio del punto estimado y a unos 3,7 kilómetros del buque de rescate U.S.S. Ticonderoga.

CONCLUSIONES DE LA MISIÓN

El Apolo 16 se sumaba a la lista de misiones exitosas llevadas a cabo por NASA durante el Programa Apolo. Se puede decir que se cumplieron todos los objetivos principales y la mayoría de los objetivos secundarios, a pesar de que la misión finalizó un día antes de lo previsto.

Entre los hallazgos científicos más significativos del Apolo 16 figuran la primera fotografía obtenida de la geocorona, en la longitud de onda del hidrógeno (Lyman alfa), tomada desde fuera de la atmósfera terrestre, y el descubrimiento de dos nuevos cinturones (óvalos) de auroras alrededor de la Tierra.

La Tierra vista desde el ultravioleta (NASA)
La Tierra vista desde el ultravioleta (NASA)

No hay que olvidar tampoco que, hasta ese momento, el Apolo 16 fue la misión que más tiempo estuvo en la superficie lunar, tanto el tiempo total de las EVAs (20 horas y 14 minutos) como desde el alunizaje hasta el retorno a la órbita lunar (71 horas y 14 minutos).

EL PAPEL DE ESPAÑA

La red de vuelos espaciales tripulados (conocida por sus siglas en inglés MSFN) y la red de comunicaciones de NASA (NASCOM) se configuraron normalmente y actuaron de la misma forma dado que no se reportó graves problemas.

Al igual que ocurriera en las dos anteriores misiones Apolo, se hizo uso de los tres satélites Intelsat típicos (uno situado sobre el Océano Pacífico y dos situados sobre el Atlántico) pero, como novedad en el Apolo 16, se introdujo un cuarto satélite, posicionado en el Océano Índico, para unir las estaciones de España y Australia, en caso de ser necesario.

Técnicos trabajando en la estación de Fresnedillas (MAD) durante un SRT (Station Readiness Test) antes del Apolo 16, el 10 de marzo de 1972
Técnicos trabajando en la estación de Fresnedillas (MAD) durante un SRT (Station Readiness Test) antes del Apolo 16, el 10 de marzo de 1972.

Aunque ya decimos que la red actuó de forma satisfactoria, Carlos González recoge en su libro una anécdota muy simpática (y bastante sorprendente, por otro lado), en relación a las comunicaciones durante el Apolo 16. Según parece, la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) había estado realizando mejoras en las líneas telefónicas de la Estación de Fresnedillas y, a los pocos días de iniciarse la misión del Apolo 16, unos técnicos que andaban probando la instalación “pincharon” sin querer la línea telefónica por donde estaban pasando en ese momento las comunicaciones entre los astronautas y Tierra. Parece ser que lo que hablaron esos celadores se escuchó en toda la red de NASA y en la propia Luna, con gran asombro de los oyentes. He intentado encontrar algo de más de luz sobre este incidente visitando el Diario de vuelo de los Apolo (Apollo Flight Journal) pero sin éxito. Por cierto, Grandela, en su libro, también cuenta una anécdota muy parecida a esta pero ocurrida durante el Apolo 14.

HEMEROTECA

Llegados a este punto de la historia, la misión del Apolo 16 no pareció concitar mucho interés en la prensa española de la época. Tanto el ABC como el Eco de Canarias, dos de los periódicos españoles históricamente más interesados en cubrir el Programa Apolo, dedicaron una sola portada al Apolo 16.  El ABC resaltó la noticia en primera plana el sábado 22 de abril, con motivo de la primera EVA, mientras que el periódico canario solo se hizo eco (nunca mejor dicho) en portada al término de la misión, titulándola como de “retorno sosegado”.

Portadas del ABC y El Eco de Canarias referidas al Apolo 16 (abril de 1972)
Portadas del ABC y El Eco de Canarias referidas al Apolo 16 (abril de 1972)

Como curiosidad, las crónicas que se publicaban en el Eco de Canarias provenían de agencias como EFE, Pyresa o Cifra… Lejos estaban ya los días en los que un montón de periodistas cubrían directamente las misiones Apolo en las instalaciones de las estaciones españolas de la red de seguimiento de NASA.

LEGADO

Personalmente, la del Apolo 16 es una de mis misiones favoritas del todo el Programa Apolo. Quizás, el hecho de que las protagonizaran dos astronautas a los que admiro (Young y Duke) tenga mucho que ver.

Como ya relaté hace ya diez años, en 2012 tuve la suerte de conocer y charlar con Charlie Duke en las dos ocasiones que vino a España con motivo de la exposición que se celebró sobre la Carrera espacial en la Casa de Campo de Madrid y de su visita al MDSCC de Robledo de Chavela. Como digo, todo esto ya está contado en MrGorsky, así que no lo voy a repetir. Solo añadir que, aunque no le pedí ningún autógrafo, si pude conseguir luego, por otros medios, el cartel de la exposición firmado por él. 😉

MrGorsky con Charlie Duke en Madrid en el año 2012.
MrGorsky con Charlie Duke en Madrid en el año 2012.

El Apolo 16, como penúltima y quinta misión tripulada a la superficie lunar, mantuvo el alto nivel de las precedentes, especialmente, la del Apolo 15. Hasta ese momento, fue la misión que más tiempo estuvo en la Luna y la que más muestras y rocas trajo de allí. También se ha de destacar que fue el primer alunizaje en las conocidas como Tierras Altas lunares.

EL PRINCIPIO DEL FIN

Pero, como se suele decir, el pescado ya estaba vendido y solo había que terminar la faena en las mejores condiciones. El público, no solo el norteamericano, llevaba tiempo dándole la espalda a los astronautas que caminaban y conducian por la Luna. Incluso la propia NASA estaba ya planificando los nuevos programas espaciales que vendrian después de los Apolo. Una prueba de ello es que, entre los experimentos que se realizaron en el Apolo 16, había un par de ellos relacionados con el Skylab.

Hace 50 años quedaba por poner la guinda a este “pastelón” llamado Programa Apolo, pero eso sería durante el mes de diciembre de ese mismo año 72. Lo que allí ocurrió lo contaremos aquí, Dios mediante, dentro de ocho meses aproximadamente.

Godspeed Apolo 16!

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